La verdadera inclusión ocurre cuando una persona no tiene que pedir permiso para participar, ni depender de un esfuerzo extraordinario para hacer algo tan sencillo como acercarse al mar.
Una playa accesible no solo abre un camino hacia el agua. Abre la posibilidad de compartir experiencias, crear recuerdos y participar en la vida comunitaria en igualdad de condiciones.
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