Existen dispositivos de tracción cervical destinados al uso doméstico. Sin embargo, que un aparato pueda comprarse fácilmente no significa que sea apropiado para todas las personas.
Los especialistas pueden determinar qué tipo de dispositivo es adecuado y qué nivel de fuerza debe utilizarse. El Manual Merck también señala que estos equipos deben emplearse siguiendo orientación profesional y que no deberían utilizarse estando la persona sola.
Esto es especialmente importante porque el dolor de cuello puede tener muchas causas diferentes. Una molestia aparentemente común podría estar relacionada con un problema que requiere otro tipo de evaluación o tratamiento.
¿Tiene riesgos?
Cuando se selecciona adecuadamente al paciente y se utiliza correctamente, las complicaciones graves son poco frecuentes. Aun así, pueden aparecer molestias y, en determinadas circunstancias, la tracción puede empeorar síntomas neurológicos.
Si durante o después del tratamiento aparece un aumento importante del dolor, nuevas alteraciones neurológicas, debilidad, entumecimiento o síntomas que empeoran, se debe suspender el uso y buscar valoración médica.
Por eso, las personas con lesiones importantes, problemas de estabilidad de la columna u otras condiciones específicas necesitan una evaluación profesional antes de utilizar este tipo de terapia.
Un aparato extraño con una función muy concreta
La próxima vez que aparezca en una fotografía ese extraño dispositivo con correas, soportes y mecanismos alrededor de la cabeza, probablemente no se trate de un objeto misterioso. Es muy posible que sea un aparato de tracción cervical.
Su función es sencilla de explicar, aunque su aplicación requiere cuidado: proporcionar una fuerza controlada sobre la región cervical como parte de un tratamiento específico. La clave no está en aplicar la mayor cantidad de fuerza posible, sino en utilizar el método adecuado para la persona adecuada y bajo orientación profesional cuando corresponda.













