La seguridad alimentaria no depende únicamente de cómo se cocinó el huevo. También es importante almacenarlo correctamente.
El USDA recomienda refrigerar los huevos duros dentro de las dos horas posteriores a la cocción y utilizarlos dentro de una semana.
Mantenerlos refrigerados ayuda a reducir el riesgo de crecimiento bacteriano. Si han permanecido fuera del refrigerador durante demasiado tiempo, no conviene decidir si son seguros únicamente por su apariencia.
La próxima vez que veas una yema verde
Un anillo verde alrededor de una yema perfectamente cocida puede parecer una señal de que algo salió mal, pero normalmente es simplemente el resultado de una reacción química provocada por el calor.
La buena noticia es que no significa necesariamente que el huevo esté estropeado. Para conseguir una yema amarilla y de mejor textura, controla el tiempo de cocción, evita mantener los huevos al calor durante demasiado tiempo y enfríalos rápidamente después de cocinarlos.
En definitiva, ese pequeño borde verde no tiene por qué ser motivo de alarma. Conociendo la causa, es fácil evitarlo y preparar huevos duros con una yema de color uniforme, una textura agradable y un resultado mucho más apetitoso.













