Los océanos desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima terrestre. Absorben gran parte del exceso de calor generado por el calentamiento global y ayudan a almacenar enormes cantidades de energía. Por eso, cuando las temperaturas del mar permanecen excepcionalmente altas, los científicos observan el fenómeno con especial atención.
En junio de 2025, la temperatura media de la superficie oceánica entre 60°S y 60°N alcanzó 20,72 °C, el tercer valor más alto registrado para un mes de junio. Aunque fue inferior al récord de junio de 2024, las temperaturas continuaron siendo inusualmente elevadas en numerosos océanos y mares.






