La proteinuria, es decir, la presencia de una cantidad elevada de proteínas en la orina, puede ser una señal de que los riñones necesitan una evaluación médica. Aunque en internet circulan afirmaciones sobre una supuesta “vitamina número uno” capaz de detener la proteinuria y reparar los riñones, la evidencia médica disponible no respalda la idea de que una vitamina por sí sola pueda reparar un riñón dañado o eliminar la proteinuria.
Esto no significa que las vitaminas no sean importantes. Las personas con enfermedad renal pueden presentar determinadas deficiencias y, en algunos casos, un profesional sanitario puede recomendar suplementos después de realizar análisis. Sin embargo, la vitamina adecuada y la cantidad necesaria dependen del estado de salud, la función renal y los resultados de laboratorio de cada persona.
¿Qué es exactamente la proteinuria?
Los riñones contienen millones de pequeños filtros llamados glomérulos. En condiciones normales, estos filtros evitan que cantidades importantes de proteínas pasen de la sangre a la orina. Cuando existe algún daño, puede aparecer albúmina u otras proteínas en la orina.
La proteinuria no siempre significa que exista una enfermedad renal grave. Puede tener diferentes causas y, en ocasiones, una prueba anormal necesita repetirse para confirmar el resultado. Por eso, es importante que un profesional interprete el análisis teniendo en cuenta otros valores, como la función renal y la relación albúmina-creatinina en orina.
¿Qué puede provocar la pérdida de proteínas?
Entre las causas más importantes de enfermedad renal crónica en adultos se encuentran la diabetes y la presión arterial elevada. Ambas pueden dañar progresivamente los filtros de los riñones y favorecer la aparición de albúmina en la orina.
También existen otras causas, como determinadas enfermedades de los glomérulos, enfermedades autoinmunes, infecciones, algunos medicamentos y trastornos hereditarios. Por esta razón, intentar tratar la proteinuria únicamente con vitaminas puede retrasar la identificación de la causa real.
¿Qué papel tienen las vitaminas?
Las vitaminas son nutrientes esenciales, pero no todas las personas con enfermedad renal necesitan los mismos suplementos. La National Kidney Foundation señala que algunos pacientes pueden necesitar determinadas vitaminas cuando existe una deficiencia, mientras que otras pueden acumularse cuando la función renal está reducida.
Por ejemplo, algunas vitaminas del grupo B pueden recomendarse en determinadas situaciones, mientras que la vitamina D puede requerir un control especial en personas con enfermedad renal avanzada. Esto demuestra por qué no es recomendable comenzar un suplemento por cuenta propia.
Además, una cantidad excesiva de ciertos nutrientes puede ser perjudicial. En personas con enfermedad renal, incluso suplementos aparentemente comunes deben revisarse con un médico o dietista especializado.
¿Cómo se puede reducir la proteinuria?
El tratamiento depende de la causa. Cuando existe presión arterial elevada o albuminuria, determinados medicamentos, como los inhibidores de la ECA o los bloqueadores de los receptores de angiotensina, pueden ayudar a reducir la pérdida de proteínas y proteger la función renal. En algunas personas también pueden utilizarse otros tratamientos, según el diagnóstico.
Controlar la presión arterial y, cuando corresponde, mantener la glucosa dentro de los objetivos establecidos también es fundamental. La alimentación puede desempeñar un papel importante, especialmente mediante una ingesta adecuada de sodio y proteínas adaptada a las necesidades individuales.
Cuándo consultar al médico
La proteinuria puede no producir síntomas evidentes, por lo que los análisis de orina son importantes para detectarla. Si aparece espuma persistente en la orina, hinchazón alrededor de los ojos, manos o piernas, presión arterial elevada u otros cambios preocupantes, conviene consultar con un profesional.
En definitiva, no existe una vitamina única demostrada que pueda “reparar” los riñones y detener por sí sola la proteinuria. Las vitaminas pueden ser útiles cuando existe una necesidad específica, pero el tratamiento de la pérdida de proteínas debe centrarse en identificar y controlar su causa. Una evaluación médica, controles periódicos de orina y sangre y un plan adaptado a cada persona ofrecen una estrategia mucho más segura para proteger la salud renal.














